Tipos de puertas cortafuegos según su apertura

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¿Cuál es la mejor para tu espacio y actividad?

Los principales tipos de puertas cortafuegos según su apertura son las abatibles, correderas y enrollables. Aunque todas están diseñadas para limitar la propagación del fuego y del humo, cada sistema funciona de manera diferente y responde a unas necesidades concretas de espacio, uso y dimensiones del hueco.

Las puertas abatibles son las más habituales en zonas de paso; las correderas permiten proteger accesos de grandes dimensiones, especialmente en instalaciones industriales; y las enrollables resultan útiles cuando se necesita liberar el hueco sin disponer de espacio lateral. La elección no debe basarse únicamente en el tamaño o en la estética: también hay que valorar la resistencia al fuego exigida, la frecuencia de uso, el sistema de cierre y las condiciones de instalación.

¿Qué hace que una puerta sea realmente cortafuegos?

Una puerta no se considera cortafuegos simplemente por ser metálica, pesada o robusta. Su resistencia debe haber sido comprobada mediante ensayos normalizados, como los realizados conforme a la UNE-EN 1634-1, y posteriormente clasificada según la UNE-EN 13501-2. De este proceso proceden clasificaciones como EI₂ 30, EI₂ 60, EI₂ 90 o EI₂ 120.

Cuando resulte aplicable, la puerta debe contar también con el correspondiente marcado CE, la declaración de prestaciones y la identificación del producto. La hoja, el marco, los anclajes, las bisagras, las cerraduras, las juntas y los mecanismos de cierre forman parte del conjunto ensayado y certificado, por lo que no deben sustituirse o modificarse sin comprobar su compatibilidad.

La instalación es tan importante como la propia puerta. Un conjunto certificado puede perder su capacidad de protección si se coloca en un soporte no adecuado, presenta holguras, no cierra completamente o se instala sin respetar las instrucciones del fabricante.

Puertas cortafuegos abatibles, correderas y enrollables

El sistema de apertura condiciona el espacio necesario para instalar la puerta, la forma en que se utiliza y el modo en que debe realizarse el cierre en caso de incendio. Las puertas abatibles giran sobre bisagras laterales; las correderas se desplazan horizontalmente mediante una guía; y las enrollables ascienden hasta recogerse sobre el hueco. Para elegir correctamente hay que valorar las dimensiones del acceso, la frecuencia de paso, el recorrido disponible y la configuración certificada para la resistencia al fuego exigida.

No hay respuestas universales, pero sí pautas claras.

  1. Puertas cortafuegos abatibles

Las puertas cortafuegos abatibles están formadas por una o dos hojas que giran sobre bisagras laterales. Son una solución habitual en accesos peatonales y zonas de paso frecuente, siempre que exista espacio suficiente para realizar el recorrido de apertura y que su funcionamiento sea compatible con las condiciones de evacuación del edificio.

Pueden incorporar mirillas, barras antipánico, cerraduras, controles de acceso y otros herrajes, pero estos elementos deben ser compatibles con la configuración ensayada y certificada de la puerta. Una modificación realizada sin comprobar esa compatibilidad puede comprometer sus prestaciones frente al fuego.

Su correcto funcionamiento depende especialmente del cierre automático. El cierrapuertas debe llevar la hoja hasta la posición completamente cerrada, sin que existan rozamientos, obstáculos o elementos que la mantengan abierta. En las puertas de dos hojas también puede ser necesario un coordinador que garantice que ambas cierren en el orden adecuado.

  1. Puertas cortafuegos correderas

Las puertas cortafuegos correderas están formadas por una o varias hojas que se desplazan horizontalmente mediante un sistema de guías. Se utilizan principalmente para compartimentar huecos de grandes dimensiones en naves industriales, almacenes, centros logísticos y otras instalaciones donde una puerta abatible no resultaría práctica.

Su instalación necesita disponer de espacio lateral suficiente para recoger la hoja y mantener completamente libre tanto el recorrido como la zona de cierre. Las guías, los rodamientos, los elementos de suspensión y los sistemas de retención deben conservarse en buen estado para que la puerta pueda desplazarse sin bloqueos.

En caso de incendio, el cierre debe producirse conforme al sistema previsto en la configuración ensayada y certificada, que puede incorporar contrapesos, mecanismos de liberación o sistemas motorizados. Además, las dimensiones de la hoja, los solapes, los anclajes y el soporte constructivo deben respetar la documentación del fabricante.

Estas puertas no deben confundirse con una salida peatonal de emergencia. Cuando el acceso forme parte de un recorrido de evacuación, el proyecto deberá prever una solución específica que cumpla los requisitos aplicables.

  1. Puertas cortafuegos enrollables

Las puertas cortafuegos enrollables están formadas por lamas articuladas que ascienden verticalmente y se recogen alrededor de un eje situado sobre el hueco. Se utilizan para compartimentar accesos donde no existe espacio suficiente para instalar una puerta abatible o para recoger lateralmente una corredera, como determinados huecos industriales, comerciales o técnicos.

No deben confundirse con una persiana metálica convencional. Para actuar como elemento de compartimentación contra incendios, todo el conjunto —lamas, guías, eje, soportes, sistema de accionamiento, anclajes y mecanismo de cierre— debe corresponder a una configuración ensayada, clasificada y documentada para la resistencia al fuego requerida.

Su cierre puede estar vinculado al sistema de detección o a los dispositivos previstos en la instalación. Es fundamental mantener despejado el recorrido, comprobar el estado de las guías y verificar que el sistema desciende completamente sin bloqueos. Cualquier modificación del motor, las lamas o los elementos de control debe realizarse respetando la documentación técnica del fabricante.

Tipos de puertas cortafuegos II

Cómo elegir el tipo de puerta cortafuegos adecuado

Para elegir entre una puerta cortafuegos abatible, corredera o enrollable es necesario analizar las características concretas del acceso. El espacio disponible para realizar la apertura, las dimensiones del hueco, la frecuencia de paso y el uso peatonal o industrial condicionan qué sistema resulta más adecuado.

También hay que comprobar si la puerta forma parte de un recorrido de evacuación, qué clasificación de resistencia al fuego exige el proyecto, cómo debe producirse el cierre automático y en qué tipo de pared o cerramiento se instalará. La solución elegida deberá ser compatible con el soporte constructivo y respetar las dimensiones, los componentes y las condiciones recogidas en la documentación del fabricante.

Por este motivo, la elección no debería basarse únicamente en el precio o en el espacio que ocupa cada modelo. Una valoración técnica previa permite seleccionar una puerta que pueda instalarse correctamente, cumpla las prestaciones requeridas y funcione de forma segura durante toda su vida útil.

Mantenimiento de las puertas cortafuegos

El mantenimiento de una puerta cortafuegos no debe reducirse a una revisión anual idéntica para todos los casos. La periodicidad depende del tipo de puerta, del uso y la ocupación del edificio, de las instrucciones del fabricante y de la normativa aplicable.

En las puertas peatonales resistentes al fuego, el Documento de Apoyo DA DB-SI/3 establece como mínimo una revisión anual en edificios de uso residencial y sus aparcamientos, semestral en edificios de otros usos con una ocupación de hasta 500 personas y trimestral cuando se supera esa ocupación. En puertas correderas, enrollables o automatizadas también deben respetarse el manual de mantenimiento y la documentación técnica del conjunto instalado.

Durante las revisiones se debe comprobar que la puerta realiza todo su recorrido y cierra completamente, que no existen obstáculos, golpes, deformaciones o holguras indebidas y que las guías, bisagras, juntas intumescentes, cierrapuertas, coordinadores y dispositivos de retención funcionan correctamente. Las operaciones realizadas deben quedar registradas para poder acreditar el mantenimiento y detectar cualquier incidencia antes de que comprometa la seguridad.

Asesoramiento para elegir e instalar una puerta cortafuegos

La elección de una puerta cortafuegos no termina al decidir si será abatible, corredera o enrollable. También hay que comprobar la clasificación de resistencia exigida, las características del soporte, las dimensiones autorizadas, el sistema de cierre y la compatibilidad de todos los componentes del conjunto.

En HERGOY analizamos las condiciones reales de cada acceso y asesoramos a comunidades de propietarios, empresas, industrias y responsables de obra sobre la solución más adecuada. También realizamos la instalación y el mantenimiento de puertas cortafuegos para que conserven las prestaciones previstas y funcionen correctamente cuando sean necesarias.

¿Necesitas instalar, sustituir o revisar una puerta cortafuegos? Contacta con nuestro equipo para estudiar tu caso.

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