Mantenimiento de puertas cortafuego: qué exige la normativa y cada cuánto hay que revisarlas

Mantenimiento de puertas cortafuego: qué exige la normativa y cada cuánto hay que revisarlas

Actualizado el 19 de octubre de 2026.

Una puerta cortafuego no es un mueble, es un elemento de seguridad activo

Se instala una vez y, a partir de ahí, muchas empresas dejan de pensar en ella.

Está ahí. Cierra. No hace ruido. No da ningún problema.

Y precisamente por eso se le pierde de vista.

Pero una puerta cortafuego no es un elemento decorativo ni un simple acceso. Es un sistema de seguridad activo, con una función muy concreta: contener el fuego y el humo el tiempo suficiente para que las personas puedan evacuar y los equipos de emergencia puedan actuar.

Y como todo sistema de seguridad, necesita revisarse. No porque lo diga el sentido común. Porque lo exige la normativa.

Qué dice el CTE DB-SI (y qué no dice)

El Código Técnico de la Edificación, en su Documento Básico de Seguridad en caso de Incendio (CTE DB-SI), es la referencia principal para el diseño y la instalación de puertas cortafuego en España.

Define los requisitos que debe cumplir la puerta: resistencia al fuego (clasificada en minutos: EI 30, 60, 90, 120, 180 o 240) y, en muchos casos, estanqueidad al humo. Todo ello certificado mediante marcado CE, conforme a la norma UNE-EN 1634-1.

Hasta aquí, el DB-SI deja claro qué puerta instalar y cómo debe comportarse frente al fuego.

El mantenimiento lo desarrolla un documento de apoyo del propio Código Técnico, el DA DB-SI/3. Y es ahí donde muchas empresas dan el tema por cerrado, cuando en realidad solo ha empezado.

Mantenimiento de puertas cortafuego: qué exige la normativa y cada cuánto hay que revisarlas

Qué revisar y cada cuánto: DA DB-SI/3, UNE 23740-1 y el fabricante

La idea de fondo es simple, pero se olvida con facilidad: una puerta cortafuego debe mantener sus prestaciones certificadas durante toda su vida útil. No basta con que funcionara bien el día de la instalación.

El documento de apoyo del CTE marca la periodicidad mínima. La UNE 23740-1 y las instrucciones del fabricante detallan qué hay que comprobar en cada revisión.

¿Cada cuánto hay que revisarla en tu caso?

Depende del uso del edificio y de su ocupación. Estos son los mínimos:

– Edificios de uso residencial y sus aparcamientos: revisión anual.
– Otros usos (oficinas, comercios, colegios, industria…) con una ocupación de hasta 500 personas: revisión semestral.
– Otros usos con más de 500 personas: revisión trimestral.

Si el fabricante indica una frecuencia mayor, manda la del fabricante.

Y, más allá del mínimo, el sentido común también cuenta: cuanto más se usa una puerta, más se desgastan sus elementos. Cuanto más se desgastan, menos margen hay para confiar en que funcionará cuando de verdad importe.

¿Quién es responsable si la puerta falla?

Aquí hay un punto que sorprende a muchas empresas y comunidades de propietarios: la responsabilidad del mantenimiento no es del fabricante ni del instalador.

Es del titular del edificio o instalación. En el caso de una comunidad de propietarios, de la propia comunidad. En el caso de una empresa, del titular de la actividad.

Eso significa que, si una puerta cortafuego falla en caso de incendio y no puede demostrarse un mantenimiento adecuado y documentado, la responsabilidad recae sobre quien debía haberla revisado. No sobre quien la fabricó ni sobre quien la instaló años atrás.

Qué incluye una revisión de verdad

Una revisión de puertas cortafuego que cumple con la UNE 23740-1 no es «mirar si cierra». Incluye, entre otros puntos:

– Cierre completo, sin holguras ni obstrucciones
– Juntas intumescentes en buen estado, continuas y sin pintar
– Cierrapuertas funcionando correctamente, sin fugas ni pérdida de fuerza
– Herrajes y bisagras bien fijados y homologados
– Barras antipánico, cuando corresponda
– Cerraduras y manetas con recorrido correcto

Y, junto a la revisión física, la documentación: informes firmados y fechados, registro de mantenimientos y reparaciones, marcado CE y declaración de prestaciones originales.

Sin esa documentación, aunque la puerta esté en perfecto estado, no hay forma de demostrarlo.

Si tu edificio tiene Plan de Autoprotección, el mantenimiento forma parte del plan

Desde octubre de 2026 está en vigor la nueva Directriz Básica de Autoprotección (Orden INT/1068/2026), que sustituye al RD 393/2007.

Para los edificios y actividades obligados a tener Plan de Autoprotección, el plan debe incluir un programa de mantenimiento preventivo de las instalaciones y equipos de protección, y un registro de las inspecciones realizadas. La responsabilidad, de nuevo, es del titular de la actividad.

Las puertas cortafuego y las salidas de emergencia entran de lleno en ese capítulo. Si su mantenimiento no está documentado, el plan tiene un hueco.

El mantenimiento no es un trámite, es una garantía

Revisar una puerta cortafuego una vez al año no es mucho pedir. El problema es que, al no dar señales de fallo, es fácil posponerlo. Un año. Y luego otro.

Hasta que llega el día en que de verdad se necesita que funcione. Y ese día no hay margen para el «casi».

En Hergoy revisamos, mantenemos y documentamos las puertas cortafuego de instalaciones industriales, comunidades y edificios de uso profesional, para que cumplan con la normativa y, sobre todo, con lo que de verdad importa: funcionar cuando hace falta.

¿Sabes cuándo se revisaron por última vez las puertas cortafuego de tu edificio o instalación? En Hergoy podemos revisarlo contigo, sin compromiso.

Contáctanos sin compromiso.

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