Protección Detallada Contra Incendios
La clasificación EI de puertas cortafuegos indica durante cuánto tiempo puede una puerta mantener su integridad y aislamiento frente al fuego. Estas puertas, también denominadas puertas resistentes al fuego, están diseñadas para limitar la propagación del fuego entre distintos sectores de un edificio. En su clasificación, la letra E indica integridad frente al fuego y la letra I, aislamiento térmico; el número expresa los minutos durante los que la puerta mantiene esas prestaciones durante el ensayo. Por eso, denominaciones como EI30, EI60, EI90 o EI120 —técnicamente expresadas habitualmente en puertas como EI₂ 30, EI₂ 60, EI₂ 90 y EI₂ 120— no corresponden a modelos diferentes, sino a distintos niveles de resistencia al fuego. La clasificación necesaria debe determinarse según el proyecto, el uso del edificio, el nivel de riesgo y la normativa aplicable.
Puertas cortafuegos EI₂ 30
Una puerta cortafuegos con clasificación EI₂ 30 ha demostrado, mediante un ensayo normalizado, que puede mantener durante 30 minutos la integridad frente al paso de las llamas y los gases calientes —criterio E— y limitar la transmisión de temperatura hacia la cara no expuesta —criterio I₂—. Esta clasificación no significa que sea una puerta destinada exclusivamente a viviendas u oficinas pequeñas: su utilización dependerá de la resistencia exigida por el proyecto y por la normativa aplicable en cada edificio.
Para conservar las prestaciones certificadas, la puerta debe instalarse respetando la configuración ensayada por el fabricante, incluidos el marco, los herrajes, las juntas, el sistema de cierre y el encuentro con la pared. Una instalación incorrecta, una modificación posterior o un mecanismo que no cierre correctamente pueden comprometer su funcionamiento frente al fuego.
Puertas cortafuegos EI₂ 60
Una puerta cortafuegos con clasificación EI₂ 60 ha demostrado, mediante un ensayo normalizado, que puede mantener durante 60 minutos la integridad frente al paso de las llamas y los gases calientes —criterio E— y limitar la transmisión de temperatura hacia la cara no expuesta —criterio I₂—. Su instalación no está vinculada automáticamente a hospitales, colegios o edificios comerciales: debe utilizarse cuando el proyecto y la normativa aplicable exijan ese nivel de resistencia al fuego.
Para conservar las prestaciones certificadas, la hoja, el marco, los herrajes, las juntas y los mecanismos de cierre deben corresponder con la configuración ensayada y clasificarse como un conjunto. También es fundamental que la puerta cierre completamente, sin obstáculos ni desajustes, y que sus componentes se revisen periódicamente para detectar desgaste, daños o manipulaciones que puedan comprometer su funcionamiento.
Puertas cortafuegos EI₂ 90
Una puerta cortafuegos con clasificación EI₂ 90 ha demostrado, mediante un ensayo normalizado, que puede mantener durante 90 minutos la integridad frente al paso de las llamas y los gases calientes —criterio E— y limitar la transmisión de temperatura hacia la cara no expuesta —criterio I₂—. Esta clasificación no determina por sí sola dónde debe instalarse: será el proyecto de protección contra incendios y la normativa aplicable los que establezcan la resistencia exigida en cada sector del edificio.
La puerta debe suministrarse e instalarse como un conjunto certificado, respetando la configuración ensayada del fabricante: hoja, marco, anclajes, herrajes, juntas, cierrapuertas y demás componentes. Para mantener sus prestaciones, es necesario comprobar periódicamente que cierra por completo, que no presenta deformaciones ni obstáculos y que ningún elemento ha sido sustituido o modificado sin verificar su compatibilidad con la certificación.
Puertas cortafuegos EI₂ 120
Una puerta cortafuegos con clasificación EI₂ 120 ha demostrado, mediante un ensayo normalizado, que puede mantener durante 120 minutos la integridad frente al paso de las llamas y los gases calientes —criterio E— y limitar la transmisión de temperatura hacia la cara no expuesta —criterio I₂—. Se trata de una clasificación de alta resistencia, pero su instalación no depende únicamente del tamaño o del uso general del edificio: debe estar exigida por el proyecto de protección contra incendios y por la normativa aplicable a cada sector.
Para conservar esa clasificación, todos los componentes deben corresponder con el conjunto ensayado y certificado por el fabricante: hoja, marco, anclajes, bisagras, juntas intumescentes, cerradura, cierrapuertas y demás herrajes. También es imprescindible mantener libre el recorrido de cierre y comprobar periódicamente que la puerta no presenta golpes, deformaciones, holguras o modificaciones que puedan reducir su capacidad de protección.
Cómo elegir la clasificación EI adecuada
La clasificación EI necesaria no debe elegirse únicamente por el tipo de edificio ni por preferencia del propietario. Debe determinarse según la compartimentación contra incendios prevista, el uso del inmueble, las características del recinto, el nivel de riesgo y las exigencias establecidas en el proyecto y en la normativa aplicable.
Además de seleccionar una puerta con la resistencia adecuada, es imprescindible comprobar que toda la solución instalada sea compatible con el elemento constructivo en el que se integra y que disponga de la documentación que acredita sus prestaciones.
El mantenimiento también es fundamental. La puerta debe permanecer libre de obstáculos, cerrar de manera automática y completa y conservar los componentes correspondientes al conjunto certificado. Las revisiones periódicas permiten detectar golpes, descuelgues, holguras, daños en las juntas o modificaciones que podrían impedir su correcto funcionamiento.
En HERGOY asesoramos sobre la elección, instalación y mantenimiento de puertas cortafuegos para comunidades de propietarios, empresas, edificios públicos y espacios industriales, teniendo en cuenta las necesidades concretas de cada acceso.























